jueves, 25 de diciembre de 2008

EL NACIMIENTO




DIALOGO CASERO

-Papá¡ ¡Papá¡ ¿Por qué este año
No hay en casa Nacimiento?
-Los niños de al lado tienen
uno muy bonito, lleno
de molinos y casitas
y pastores y borregos.
-Con un portalón muy grande.
-Y un niño Dios, muy pequeño.
-Y una virgen muy bonita.
-Y un Rey Mago, que es muy negro,
Con otros dos reyes más.
-Y un San José muy ruiseño.
-Y un buey y una mula echados
con el hociquito dentro
de la cuna
-Morderán
al niño?
-No tengáis miedo.
-Por la ventana del patio
se ve muy bien.
-Ya lo creo;
como que habrán encendido
cincuenta velas lo menos.
-Papá, que bonito está¡
-¡Ven á verlo¡
-¡Ven á verlo¡
-¿Por qué no nos has comparado
Otro igual?
-No; yo lo quiero
más grande y con más pastores.
-Hoy no hemos tenido tiempo
de ir a Santa Cruz; mañana,
si mamá está bien, iremos.
-Lo dices para engañaranos.
-Si es que no tienes dinero.
Lo ha dicho nuestra hermanita
mayor.
-No gritéis; ¡silencio¡
-¿Y por qué llora mamá?
-¿Y por qué ha venido el médico?
-¿Y por que entró la vecina?
-¡Ay, como grita, papá?…
-¿Quieres que entre á darla un beso
y verás cómo se pone
mejor en seguida?
-¡Luego¡
-Si luego se pone buena,
salís juntitos.
-Saldremos.
-Anda, díselo á mamá.
-Voy, pero estarse aquí quietos.
-¡Dile que estamos muy tristes
en casa sin Nacimiento¡


II

-¡Papá¡
-¡Papá¡ ¿que te ha dicho
mamá?
-Que en este momento
se ha puesto buena y no llora
más.
-¿No? Pues yo estoy oyendo
que alguien llora.
-El niño Dios,
que viene esta noche á veros.
¡Los ángeles lo pedían
y os lo ha concedido lcielo¡
-¿Y hay portal?
-¿Y hay Reyes Magos?
-¿Y hay pastores?
-¿Y hay corderos?
-Sólo la cuna y el niño;
Pero un niño, no un muñeco
de barro,como el que tienen
los de a lado. Está durmiendo.
-¿Y no viene á adorarle?...
-Sus tres hermanos pequeños,
que sois vosotros, y vaís
á adorarle.¡Ya lo creo¡
-¡Tiene la cara más mona¡
-¿Y no hay Virgen?
-En el lecho;
allí, muy cerca del niño,
abrigado con su aliento
al recien nacido está
su santa madre.
Yo quiero
Entra la primera.
-¡Yo¡
-¡Yo¡
-Si no guardaís silencio
se despierta el pobrecito.
-Nosotras le dormiremos.
-¿Le traerán regalos?
-¡Vaya¡
La vecina del tercero
Va á traerle unas mantillas
para abrigarle este invierno.
-¿Tiene frío?
-¡Mucho frío¡
Lleva desnudito el cuerpo.
entrad los tres á abrigarle
al calor de vuestros besos,
ya que en la casa esta noche
no han encedido brasero.
¿Lo veis, hijos de mi alma,
este año, y la Nochebuena
no pasáis sin nacimiento¡



José Jackson Veyán

Nota: Se publicó originariamente en la Revista Nuevo Mundo de 28 de diciembre de 1898; posteriormente se recopiló en el libro de poesias "Buñuelos de Viento" (1913)

viernes, 19 de diciembre de 2008

Jackson Veyán y Arganda del Rey




Jackson Veyán estuvo destinado en Telégrafos de Arganda del Rey desde 1886 a 1889 , y allí se estableció al poco de casarse con su segunda mujer Amalia, fijando se residencia en la calle de la Poza nº 2. En ese periodo vinieron al mundo los primeros cuatro hijos de este segundo matrimonio: Josefa, Ángela, Gloría y Luís. Su actividad teatral es incesante, aprovechando la proximidad a Madrid. En aquella época Arganda era una villa famosa por sus vinos, y Jackson en el año 1888 escribe influenciado por su residencia en la localidad “El cosechero de Arganda”, disparate cómico lírico en un acto y prosa, estenada en el Teatro Recoletos de Madrid , el 19 de junio. Sin perjuicio de dedicar versos a la Virgen de la Soledad, patrona de Arganda, es habitual en sus colaboraciones en revistas que realice referencias a su residencia en Arganda. Se reproduce uno de sus versos publicados en Madrid Cómico el 30 de abril de 1887 y en los que alude a los dos signos más distintivos de Arganda de finales del siglo XIX, su famoso tren ( de ahí el dicho “el tren de Arganda que pita más que anda” y el vino), anticipandose a las campañas publicitarias en busca del turismo.

DE MADRID A ARGANDA

(Viaje barato EN FERROCARRIL económico)

Arganda, villa sin par,
extiende su población
á dos leguas de Chichón
y otras dos de Colmenar.

Es claro y hermoso el cielo,
tiene la gente buen trato,
y está el vino muy barato…
lo cual siempre es un consuelo.

Es villa de buena ley
con visos de capital,
y casi sitio real
porque es Arganda del Rey.

Aquí se puede admirar
la belleza del paisaje…
Antaño se hacia el viaje
en coche sin descansar.

Mal la carretera anda,
Y, entre Madrid y Vallecas,
echaba uno las mantecas
antes de llegar a Arganda.

Hoy gracias á Dios , nos vemos
libres del coche incivil.

Hoy hay un ferrocarril
que no nos lo merecemos.

Ferrocarril que hoy en día
todo viajero aprovecha,
y, aunque su vía es estrecha
vale más que una gran vía.

Mirando por vuestro bien
á dar detalles me ciño.
junto al Hospital del Niño
Jesús, os aguarda el tren.

Del Buen Retiro, detrás
encontrareis la estación;
se llega á esta población
en hora y cuarto no más.

Si la urgencia es perentoria,
y no podéis ir á pie
tomáis el ómnibus de
la calle de la Victoria.

Allí hay despacho central,
¡Caballeros, al derroche¡
¡Por seis reales tren y coche¡
¡Al barato sin igual¡

Aquí se alivian los males
Bebiendo vino sin tino.

¡A Arganda á beber buen vino¡
¡Va la arroba á trece reales¡

Aquí, entre viñas y flores,
hallareis dicha completa.
¡Aquí, por media peseta
la gran pitita señores¡

Que vengáis mi afán demanda,
¡el beber no me da miedo,
pero yo solo no puedo
con todo el vino de Arganda¡

lunes, 15 de diciembre de 2008

Jackson Veyán y Telégrafos


José Jackson Veyán y Telégrafos.

Como ya señalamos , terminado sus estudios de grado la familia de Jackson Veyán decidió que éste debía dedicarse a estudiar Farmacia, a lo que él no estaba dispuesto ya que quería seguir sus aficiones literarias, pero al mismo tiempo era consciente, por la propia experiencia de su padre, que la vida del “teatro” era dura y era necesario entre tanto le llegará la “fama”, el asegurarse unos ingresos periódicos ( lo que por otro lado era habitual en aquella época en autores teatrales o libretistas, que eran también funcionarios, periodistas, médicos…). Así nos lo cuenta él. “Se anunció una convocatoria para telégrafos, y electrizada mi médula espinal con la perspectiva de seis mil realitos anuales, presenté mi solicitud, estudie como un animal, y el año 71 conseguí hacerme del Cuerpo, entrando como oficial segundo en el escalafón cerrado” (autobiografías de autores festivos contemporáneos).

José Jackson Veyán supero las pruebas de ingreso en el Cuerpo de Telégrafos e ingreso en el Cuerpo de Telégrafos el 11 de agosto de 1871 siendo su primer destino: Santander.

“Los diez y nueve cumplí:
El setenta y uno era
y telegrafista fui,
Santander fue la primera
estación que yo serví.

En la Corte un Marcelino
estudiaba sin desmayo,
y al cumplir con mi destino
pude seguir el camino
de aquel “Menéndez Pelayo”.

Aun recuerdo exactamente
lo que el telegrama urgente
del estudiante decía:
“Examen sobresaliente”
¡ya el niño sobresalía¡

El camino de su gloria
grabar pude en mi memoria
y esa es mi mayor conquista
¡No pudo un telegrafista
empezar mejor su historia¡
…/…

De tiempo primaverales
hoy mi alma el recuerdo evoca:
¡que bailes dominicales
y que batallas campales
En los “Salones de Toca”

Toca era nido de amores
y galantes acomodos
Yó en Toca , toque primores;
allí tocábamos todos,
la orquesta y los bailadores¡

…/…

A los tres años y pico
se me ocurrió hacerme rico
y de Santander me fui
en la Corte me mtía
á autor de genero Chico.

Volvería posteriormente a Santander en 1876 para hacerse cargo del Semáforo sito al lugar de Cueto, pero me dedicare otro día a contar esta interesante historia.

Durante la Tercera Guerra Carlista, y por restablecer el servicio telegráfico que había sido cortado por los sublevados fue propuesto para una medalla al merito militar, sin embargo el expediente no fue aprobado; él mismo se refiere a estas experiencias en Buñuelos de Viento donde se recoge una poesía leída en el Circulo Militar:
...Batirme no me batí;
pero yo en el Norte oí
el zumbar de los cañones,
y en Telégrafos serví
con don Domingo Morriones.

En mi destino oficial
recibí la orden formal
que á La Cuadra me enviaba:
en aquel punto se hallaba
todo el cuartel general.

Con asombro lo leí
Y á Somorrostro partí.
A La Cuadra destinarme,
.... ......
La Cuadra era un caserío,
Junto á una cima escarpada,
Y pasé una temporada de muy padre y señor mío.

Junto al manipulador
Tuve rasgos de valor,
Que algunos envidiaran
¡Las balas no llegarían,
pero el miedo, si señor!
....

Una vez en Madrid, procuro siempre destinos cercanos a la capital para así poder estar atentos a los estrenos teatrales de sus obras, y así en los alrededores de Madrid y en distintas épocas estuvo destinado en Vicálvaro (aproximadamente entre 1876-1878), en el Palacio del Pardo hacia 1881;  en Leganés ( 1882-1883), en Arganda del Rey, en Carabanchel Bajo, en Madrid Capital, pero también estuvo destinado en Pravia (Asturias), en Vilches (Jaén). Finalmente entre 1911 y 1914 fue Jefe de Telégrafos en Valladolid , para jubilarse como Inspector del Cuerpo de Telégrafos en Sevilla el 6 de julio de 1917 a los 65 años de edad, concediéndosele como recompensa a sus buenos y dilatados servicios los honores de Jefe Superior de la administración ( Gazeta de Madrid de 5 de julio de 1917).

Durante toda su vida llevo a gala la pertenecía al Cuerpo de Telégrafos participando anualmente en los banquetes aniversarios que se celebraban en el mismo, donde se instituyo como costumbre que los mismos terminaran con las famosas “quintillas” de Jackson, así como en cuantos banquetes se organizaban en honor de aquellos vinculados a Telégrafos; siendo en ocasiones el mismo objeto de homenajes como el que se hace eco la Revista de Telégrafos de 1 de diciembre de 1881, relatado como una comisión formada por miembros de distintas escalas de cuerpo se personan en el Pardo donde se encontraba destinado Jackson, a fin de hacerle entrega de un álbum encuadernado en su honor . Jackson Veyán fue durante años encargado de la Biblioteca de Telégrafos y participo en varias revistas profesionales.

Con ocasión de su jubilación , publico un pequeño libro de poemas “Mi despedida” donde encontramos los siguientes versos

Yo, jubilarme no me jubilo:
Telegrafista siempre seré,
y en donde vea yo entrar un hilo,
detrás del hilo me enhebraré.
Si es que por viejo de aquí me arrojan
porque no sirvo para Inspector,
¡ahí va mi Título!... ¡Que lo recojan
y que me nombren repartidor!
Así del cargo correspondiente
la humilde gorra usar podré.
¡Rayos de Júpiter omnipotente;
llevaros quiero sobre mi frente!
¡Sagrado emblema que tanto amé!.

jueves, 11 de diciembre de 2008

La Familia


Es una constante, en todos aquellos que retratan a José Jackson Veyán, la referencia a su amplia familia, ya que llegó a tener 22 hijos. Sin embargo, muchos de ellos , como por otro lado no era inhabitual en aquella época , no llegaron a superar la edad infantil , por lo que es difícil ponerle nombres a todos ellos, pues de algunos, sólo tenemos referencias indirectas a través de los versos que les dedicaba, y otros han caído en el olvido….

Jackson Veyán se casó en primera nupcias con Carmen Álvarez García, natural de Luanco (Asturias ) en 1876, hija de Francisco Álvarez y Francisca García , ambos naturales también de Luanco . Carmen, falleció a los 27 años de edad en la localidad de Leganés (Madrid) donde se encontraba destinado su marido el 18 de enero de 1884, a los pocos días de haber dado a luz a la última de sus hijas.
De ese primer matrimonio, nacieron que sepamos 5 hijos:

María Jackson Álvarez,, su primera hija, nacida en Madrid en enero de 1877 y que fallecería victima de la difteria en Alcalá de Henares en noviembre de 1889.

Arturo Jackson Álvarez, casado con Consuelo y que murió sin descendencia.

Beatriz Jackson Álvarez, quien nació en Vicalvaró (Madrid) en 1879, y murió en Leganés el 18 de junio de 1912. Beatriz se casó con Pablo Durán y Pérez de Castro y ha su fallecimiento dejo seis hijos , María Trinidad ( la única, de la que sólo hoy en día queda descendencia), José , Elvira, Mª de los Dolores, Pablo y María .

José (Pepe) Jackson Álvarez, quien se caso con Concepción Sánchez Barran, y falleció sin descendencia.


Amelia Juana Jackson Álvarez, nacida en Leganés el 13 de diciembre de 1883, y que debió de fallecer siendo niña, pues a ciencia cierta en 1894 ya no vivía.

Ya viudo, en 1884, Jackson Veyán va ha pasar unos días de descanso a la villa de Ribadesella (Asturias) , con sus cinco hijos , y se dirige al encargado de la estación telegráfica de la localidad Ángel Lucio Pérez de la Santísima Trinidad, como compañero suyo en el cuerpo de Telégrafos, para que le informe donde puede alquilar una casa, ofreciéndole el encargado la suya propia . En esa casa, conoce Jackson Veyán a la hija de su compañero y quien sería su segunda esposa Amalia Pérez Bena , hija del citado Ángel Lucio y de Teresa Bena, nacida en Madrid hacía 1866 ; contrajeron matrimonio en junio de 1885. De este segundo matrimonio sólo tenemos noticia de los siguientes hijos:

Josefa Teresa Basilia (Pepita) Jackson Pérez, nacida en Arganda del Rey el 14 de junio de 1886 quien contrajo matrimonio con Agustín Saínz Rodríguez con el que tuvo varios hijos, que aun viven o tuvieron descendencia: Concepción (Charo), Pilar, Victoria, Paloma, Miguel y Pedro.

Angela Elena Clotilde (Angelita) Jackson Pérez, nacida en Arganda del Rey el 13 de agosto de 1887, quien se casó con Cesáreo Natividad Hernández Pérez en la capilla del Palacio del Pardo el 10 de junio de 1910 a los 22 años de edad . De dicho matrimonio nacieron seis hijos, María Luisa, Lope, Franquito, Santiago, Ángelita y Pilar, esta última todavía vive. De dicha rama existen numerosos descendientes .

Gloria Jackson Pérez nacida el 1 de septiembre de 1888 y fallecida en Madrid el 20 de enero de 1890.

Luis Manuel Jackson Pérez, nacido en Arganda del Rey el 18 de septiembre de 1889 y que falleció soltero y sin hijos.

Enrique Jackson Pérez , que falleció soltero y sin hijos.

Amalia Jackson Pérez se caso con el periodista Manuel Ceballos, y tuvó un hijo Manolito Ceballos, que falleció joven. Amalia murió en Alfaro durante la contienda civil.

Federico Jackson Pérez, quien recibió dicho nombre en honor a su padrino en la pila bautismal, el compositor Federico Chueca, del que sabemos se caso y tuvo varios hijos : Rafael, Fernando, Amalia, Eduardo, Alfonso, Angelita y José (Pepe) alguno de los cuales aún viven y han tenido descendencia.

Carolina Jackson Pérez nacida en otoño de 1894, siendo padrinos de su bautizo, celebrado el 15 de noviembre de 1894, el maestro Rubio y su esposa Carolina Mendez. Carolina fallecio a los 9 meses de edad en agosto de 1895 mientras la familia se encontraba veraneando en Castro Urdiales; Jackson que no se encontraba en esos momentos junto a su familia pues se encontraba en un balneario, dejo unos sentidos versos dedicados a su hija.

Fernando Jackson Pérez , mi abuelo, que nació en Carabanchel Bajo el 30 de mayo de 1897 y falleció en Hoyo de Manzanares el 25 de noviembre de 1946, casado con Julia Cortina Ornia, natural de Ribadesella, tuvo cuatro hijos: Fernando, Rosa (mi madre), Amalia y José (Pepe), todos ellos con descendientes.

Mariano Jackson Pérez, quien recibió dicho nombre en honor a su padrino el artista y escultor Mariano Benlliure , que moriría tras la Guerra Civil, soltero y sin hijos.



Nota: En la fotografía de conjunto los hijos menores, en la fila superior Enrique, Luis, Josefa (Pepita) y Angelita. y en la fila inferior Amalia , Fernando que tiene en brazos a Mariano y Federico.

Actualizado a 21 de agosto de 2012 , he  descubierto que otra niña nació el 9 de agosto de 1899 de la que carezco de más datos. También se menciona  en varios diarios el nacimiento de un niño en 1902 que pudiera ser Mariano.
 Actalizado a marzo de 2014. Como existe muchas personas interesada en esta entrada os señalo el enlace de dos páginas7entradas que edite posteriormente dedicadas a los hijos de Jacskon Veyán que incluyen cuando se tienen fotografias:
 http://josejacksonveyan.blogspot.com.es/2012/10/los-hijos-de-jose-jacskon-veyan-primera.html
 http://josejacksonveyan.blogspot.com.es/2012/10/los-hijos-de-jose-jackson-veyan-segunda.html
 

martes, 9 de diciembre de 2008

Las Pascuas


Este puente de la "Constitución" o de la "Inmaculada", los medios de comunicación se han hecho eco como todos los años de lo que nos espera estas Navidades: las compras, los gastos de las comidas y cenas, la lotería... Algunos dicen que son males de la sociedad moderna y consumista, pero en todos los tiempos "han cocido habas". Así nos lo contaba Jackson Veyán hacía 1890 en su libro : "¡Prosa Vil ¡".
"Las Pascuas

Afortunadamente han pasado ya ¡
Son las fiestas más terribles del año
¡Que Dios se lo perdone á los que nos
hicieron la Pascua
creyendo hacernos un
favor¡.
Desde primeros de Diciembre la existencia
es un redoble continuado de tambores
y un concierto de latas infantiles que
al más cuerdo le ponen fuera de juicio.
Desde el 15 en adelante no ve uno más
que pavos por todas partes.
¡Los pavos¡…Pajarracos que andan
mal y vuelan peor. Aves que destrozan
los oídos con su música alemana.
¡Pavo, yo te odio, con trufas y todo¡
¡Buenas se ponene las criadas estos días
de pelar la pava¡
¿Y los besugos?...¿A dónde me dejan
ustedes los besugos?
Sufrir todo el año, congrios literarios y
besugos dramáticos, para caer de lleno en
la noche buena. La noche del besugo tradicional,
que es el pero de los besugos conocidos.
¡Pez indigesto y ordinario, con más escamas
que un presiente del Consejo, y
con más agallas que un Ministro de Marina,
Yo te aborrezco en todos los guisos que te presenten¡
Casi todos los hijos que tengo han venido
por esta época la mundo.
Esta ha sido la primera Nochebueba
que no he tenido nacimiento en casa, y
que no he estado en Belén, auxiliando al
médico y soñando con el ama de cria.
Casi siempre he tenido que comerme el turrón viudo,
porque mi dulce compañera
se ha pasado la Pascua suspirando en
el catre materno.
¡Coincidencia de la vida y natividades que me hacen mirar con horror las
barras de guirlache y las peladillas de Alcoy¡.
Yo no soy político, y me asusta la idea
de comerme yo solo el turrón.
En estos días los niños no van la colegio,
y aquí me tiene ustedes escribiendo
en la despensa, porque los siete chiquillos
han invadido mi despacho y allí están
despandose a su gusto.
Luisito que es un rubio más bonito
que el sol y más malo que la quina, está
encima de la mesa haciendo equilibrios
con un pié en el tintero y el otro en la
salvadera, y Enriquito que empieza a gatear,
se ha metido dentro de un librería
y asoma la cabeza por detrás de los cristales
sentado sobre un Diccionario de la lengua.
Cuado caben las vacaciones,
ya no tendré ni tintero, ni salvadera, ni Diccionario,
ni lengua para lamentarme de la Pascua.
El mes de enero me viene a costar
un dineral en desperfectos, amén de las
veinticinco pesetas de aceite de ricino que se toman
los siete chiquillos, a tres indigestiones por barba.
¿Pues y la lotería de Navidad?
No hay medio de excusarse. Me propuse
no jugar un céntimo, y al fin y al cabo
he jugado con la Dirección General de
Telégrafos, y por compromiso
hasta eh tenido que jugar con las temporeras del Centro,
que hacen el servicios de aparatos.
¿Y para que?...Para nada…¡Para que
no me haya tocado en suerte ni las más
ligera aproximación.
Ya lo sabia yo…¡El jugar con las Direcciones
y con las mujeres no se le ocurre
á nadie más que á mi¡
¡Cincuenta pesetas¡…¡Diez números,
sin que uno solo terminase en siete¡
¡Ese siete me ha desgarrado el corazón¡
¡Y que los sietes de la fortuna no hay
costurera que los zurza¡
Yo desconfío del premio gordo.
para que creyese en él, seria preciso
que me tocase á mi, y perro flaco no llega
á gordo en su vida.
El mes de Diciembre es la ruina de las casas.
¡El pavo¡¡El besugo¡¡El turrón¡¡El nacimiento¡
…¡Los aguinaldos¡…
Estos últimos debían suprimirse de
Real orden.
Cuando subió el nuevo Ministerio y oí
hablar de economías en la Hacienda, cifré
todas mis esperanzas en Gamazo…Ese los suprime,
Me decía yo; pero nada: se
ocupo el Tesoro, del Banco, ó del tesoro del Banco,
sin coma alguna, de las clases pasivas, de las contribuciones…
de todo, menos de esa indirecta contribución del aguinaldo.
El aguador se presentó el día 24 con la cuba
y un soneto que nos recito en gallo
desde el pasillo. El ama de cría, que
es gallega también, con perdón de ustedes,
abrazó á su paisano, sin perdón de nadie,
y yo tuve que abrazar á mi señora,
por no hacer un papel desairado.
El soneto acuático me costó dos pesetas
de gratificación y tres pesetas que se rompieron de
dolor al segundo verso del segundo cuarteto.
No repuesto del susto, se presentó el
cartero con una silva, que es lo único que
me hacía falta, después de los últimos
sucesos del Apolo, en la que venia á decir
que si las cartas se perdían,

Culpa mía no fue: ratero insano
profanó la balija desdichada.

Y a si sucesivamente, para concluir
diciendo que tenia mucha familia, y que estaba
muy mal de ropa interior.
Yo no quise meterme en interioridades,
y le di media pesetas, par él sólo. Un céntimo
por cada carta que he dejado de recibir
este año.
A lo dos minutos, ya aquí entra lo más
negro, se presentó en la puerta de la sala
el carbonero, sin poesía, pero con las
lagrimas en los ojos, contándome que no
ganaba mas que una peseta diaria y manos
Sucias. Que él me pesaba los quintales de cok,
y me robaba menos que á otros parroquianos,
y que me daba la mejor leña
que había en la casa. No teniendo dinero
suelto, le regale dos pastillas de jabón para
que se lavase la cara y le dije que volviese
por otra si no tenia bastante.
El cochero de punto que me sirve, me
encontró en la calle y me dio la tarjeta
correspondiente, añadiendo la palabra:”Ya
sabe usted como tengo el animal, y comó
tengo las ruedas, y cómo tengo el eje…”
-Pues figúrese usted como tendré yo
los huesos- le contesté yo,
y le di dos pesetas falsas que me había
dado en la última vuelta, una noche obscura como
boca de lobo, que volcamos dos veces desde Cibeles
a la Puerta del Sol.
He jurado no volver a ir en coche
hasta que se muera algún amigo,
que sucederá el día menos pensado, y un día es un
día.
La costumbre de los aguinaldos se va
haciendo imposible en Madrid. Yo no he
visto pueblo con peores costumbres.
Ciento cincuenta tarjetas petitorias le
he remitido á mi buen amigo D. Alberto
Aguilera, gobernado de la provincia, ahora
que está tratando de corregir con mano
fuerte el feo vicio de pedir. Este vicio
es más funesto que el del juego y yo creo
que la autoridad debe tomar cartas en el
asunto.
La generosa empresa de un teatro muy
favorecido nos obsequiaba con un pavo á
los autores de la casa. El único aguinaldo
que he recibido en mi vida. Pues Bien: este
año nos han retirado el pavo de favor.
Los empresarios se han imperado en el es-
piritú político de las economías, y han
suprimido el chocolate del loro.
Y hago público este detalle, no sin
ponerme colorado como un pavo.
los aguinaldo son mi pesadilla, y al
llegar la Nochebuena me pongo triste como unas Pascuas.
En estos días cambiamos tarjetas
todos los hombres eminentes en letras y en política,
y ayer, la recibir una de un capitán
general con mando, le dí un duro al
ordenanza.
El pobre soldado me lo devolvió diciendo
que hasta el año que viene no piensan
los generales pedir el aguinaldo."

viernes, 5 de diciembre de 2008



Jackson Veyán y el Teatro. Los inicios

Tres, puede decirse, que fueron los grandes amores de Jackson Veyán: el teatro, su familia y el cuerpo de telégrafos.

El amor por el teatro, le viene de familia. Su padre Eduardo Jackson Cortés ( Cádiz 1826- Pozuelo de Alarcón 1890), y al que me referiré en otra ocasión, fue actor tanto “cómico” como de “carácter” , que llego a tener su propia compañía teatral , siendo conocido en el ambiente teatral como Eduardo Cortés, dado que por un enfrentamiento con su padre que no veía con buenos ojos el camino escogido por su hijo , prefería usar el apellido materno. Eduardo Jackson Cortés no sólo se dedico a la interpretación sino que escribió sus propias obras, pero sin llegar al grado de fama que posteriormente alcanzó su hijo.

Jackson Veyán así estuvo vinculado desde su niñez a las tablas del teatro, acompañando a sus padres en las giras . Nos lo cuenta el mismo:

“Al cumplir los dos años deje Andalucía
Y la España entera corrí sin querer.
La senda del Arte mi padre seguía
Y detrás del Arte tuve que correr.
Salir á la escena y fingir papeles
desde pequeñito me inspiraba horror.
¡No me seducían los verdes laureles
Que á precio tan alto conquista el actor¡…”

( libro de versos “¡Allá va eso¡”)

“ Próximo á terminar el grado, se discu-
tió mi porvenir en consejo de familia,
 y se acordó el hacerme boticario…
Este insulto inferido á mi vena poética,
Sublevo todas mis aptitudes literarias.
Incubaron en mi cerebro las aficiones
Dramáticas, y á los poco meses día á luz
una robusta comedia en un acto, que me
estrenaron en el teatro Infantil, con extrao-
dinario éxito. La titulaba Guerra á las mujeres.
Como verán ustedes, empecé mi carrera
combatiendo al enemigo común de los
hombres.
Pero vino el empresario, que en paz
Descanse, y me obligó á escribir la segunda
Parte, que titulé Guerra á los hombres.
Como han visto ustedes, continué mí
Carrera declarando la guerra al género humano…
…Con tales triunfos ya no podía ser boticario.”

(libro: “Autobiografías de escritores festivos contemporáneos”.

Aún cuando en sus versos que acabo de transcibir Jackson señala que su primera obra fue ¡Guerra a la mujeres¡, estrenada en mayo de 1870 , y que dedica a su padre; su primera obra fue La mujer demócrata que dedica a su madre y estrenada en el Teatro del Recreo el 14 de mayo de 1870. Por tanto sus dos primeras obras las escribe y estrena siendo menor de edad, con 17 años , siendo su padre Eduardo quien por tal motivo trataba con el impresor de la misma .

Fue el inicio de una fecunda carrera teatral y en la que vieron la luz cerca de 200 obras teatrales....

jueves, 4 de diciembre de 2008







José Jackson Veyán nacio en Cadiz el 6 de julio de 1852, hijo de Eduardo Jackson Cortés y de Dolores Veyán. Su padre Eduardo , era hijo del inglés Thomas Jackson, natural de Londres y que a comienzos del siglo XIX se había establecido en Cadiz, donde contrajo matrimonio con Manuela Cortés, natural de Medina-Sidonea.

Jackson Veyán , nos lo cuenta con sus propia palabras en el libro "Autobiografias de escritores festivos contemporaneos":

" El seis de julio de 1852, en la hermosa ciudad de Cadiz, y á las doce del día, como quien dice cara la sol, asomé la mía á este valle de lágrimas.

Ni repicaron las campanas, ni hubo salvas de artilleria. Nací humildemente en el seno de mi familia, sin pompa ni ruido, como nacen los hombres de talento que desprecian las vanidades del mundo.
Subamos á mi árbol genealógico, aunque sea expuesto el andarse por las ramas.
Mi abuelo paterno era inglés. Lo confieso sin rubor. El pobre no tuvo la culpa de nacer en Londres.
Mi apellido Jackson, quiere decir por contracción, hijo de Jacobo, como Martinez, en español indica hijo de Martín y Fernández, hijo de Fernando.
Hubo un Jackson, general norte americano y presidente de la República de los Estados Unidos pero no me tengo por descendiente suyo.
Me resisto a creer que un Presidente haya venido tan á ménos.
En mi masa sanguinea hay de todo como en botica.
Mi abuela paterna era de Medinea-Sidonea. Mi abuelo materno aragonés. Mi abuela materna de Cartagena.
Mi padre nació en Cadiz, mi madre es catalana y yo nací tambien en Cadiz, cuan de la libertad y de la pescadilla.
Mi carácter es por lo tanto un pot-pourrit de aires nacionales, sobre un motivo de jiga inglesa.
Cuando tengo que cobrar alguna cuenta, soy Jhon Bool en lo exacto y lo puntual.
Cuando me empeño en no pagar, soy terco como buen aragonés.
En lo de urdir tramas liricas y en verso soy activo y trabajador como el mas laborioso catalán.
Cuando tiro la pluma y me doy cuatro pataitas, y me canto por lo flamenco, es que la sangre andaluza me retoza por todo el cuerpo...."

En su libro "Allá va eso¡", tambien se refiere a sus origenes:

" Fué Cadiz mi cuna: la suerte lo quiso,
¡Tacita de plata bañada de luz¡
Y, siendo de Cadiz, no juzgo preciso
decirles á ustedes que soy nadaluz.
Mame siete meses...¡Que breve lactancia¡
Pero siempre tuve afán vividor:
Me agarre al cocido y sin repugnancia
comía patatas como un cavador.
En vuelto en pañales, no se si bordados,
me ha dicho mi madre que yo era feliz
metido en un cesto, comiendo á puñados
hasta por los ojos y por la nariz.
¡Cualquiera se muere¡...No era yo tan bobo.
A falta de teta, garbanzos y col.
A los once meses ya me andaba solo,
y hablaba, como ahora, en mal español.
Mi abuelo paterno fué en Londres nacido,
mi abuelo materno nació aragonés:
del uno y del otro tome el apellido:
el Veyán, baturro, y el Jackson, inglés.
¡Inglés y baturro¡...¡Que mezcla tan rica¡
¡Que buen patrona y que buen patrón¡
Me amparan San Jorge y la Pilarica...
¡La flor de Inglaterra¡...¡El sol deAragón¡
Con juicio sereno en inglés discurro,
y soy en mis tratos exacto y formal.
Cuando me caaloro, me siento baturro
y rompo de frente como un vendabal..."